30/10/14

FIESTA DEL CINE 2014 : CONCLUSIONES DE LA AFLUENCIA MASIVA

Gracias a propuestas como la reciente Fiesta del Cine nos damos cuenta de que la gente en realidad sigue estando interesada en el cine, al igual que siempre lo estuvo.

fiesta del cine cola


No importa si es entresemana, si hemos salido tarde del trabajo, si tenemos cosas que hacer en casa... 
Lo que este evento nos ha demostrado es que la sociedad está dispuesta a encontrar un hueco a lo largo del día para acudir a una de las sesiones disponibles.

El cine es un sector viable, lo que ocurre es que quienes tienen las riendas del negocio insisten en hacer de él una afición elitista, encareciendo cada vez más el precio de las entradas, utilizando como pretexto excusas que no convencen a nadie: que si el 3D, que si el HD...

El cine siempre fue analógico, se digitalizó para agregarle los efectos y posteriormente volvió a pasarse al formato analógico con los efectos integrados para ser exhibido. (Siempre me pareció un poco prescindible este último paso)

Lo del 3D es otro cantar. Todavía hay quien cobra por las gafas aunque te ofrezcas a traer las tuyas propias y el precio de la entrada para una película de 3D ya cuadriplica lo que un usuario de clase media estaría dispuesto a pagar por una sesión corriente.

El máximo saca-cuartos de los cines siempre han sido los tentempiés. No discuto el tipo de precio que quieran establecer a este servicio añadido porque creo que se puede ver una película sin necesidad de estar comiendo y bebiendo durante la hora y media o dos...


Sin embargo, rechazo el que sigan tachando de pirata a todo aquel que no esté dispuesto a colaborar con la iniciativa de dejarse el triple de dinero que hace unos años por ver una película a veces buena y a otras de dudosa calidad...



He visto salas vacías en fin de semana, exhibiendo con 10-15 espectadores cuando su capacidad real es múltiple.
También he visto colas un: lunes, martes y miércoles por la noche a las 22:00 horas (cuando al día siguiente todos tenemos nuestras obligaciones) en unas salas alejadas del centro de la capital... y todo gracias a la iniciativa de la fiesta del cine.


¿No sería más rentable llenar al máximo cada sesión a un precio de 3€ por persona (lo que acaba siendo 3€ multiplicado por miles) que gastar recursos en exhibir una película que no cuenda con una asistencia mínima por sesión?


Tampoco puedo dejar de exponer mi indignación ante el detalle de que el cine cuente con un impuesto de artículo de lujo...  
Denigrante es poco para exponer mi opinión al respecto.




Hasta que no vuelva a repetirse una fiesta del cine, la gente continuará con sus rutinas habituales y asistirá al cine sólo cuando la curiosidad del estreno sea lo suficientemente convincente y pocas veces por la curiosidad de ver algo nuevo y la experiencia de hacerlo en la gran pantalla.


Personalmente, asistí a este acontecimiento en dos ocasiones durante la Fiesta del Cine, que ha tenido lugar desde este lunes 27 de octubre hasta ayer 29 inclusive.


1) Dediqué una de las sesiones a ver la nueva película de "Drácula: La leyenda jamás contada". 
Teniendo en cuenta mis expectativas, pintaba muy bien y quería encontrar una visión muy diferente a la archiconocida historia de Drácula. 
Quizá esperaba tanto que al final me decepcioné.
Más de lo mismo, con diferente perspectiva, incoherencias que saturan y sensación de indiferencia al levantarme de la butaca.



2) Me decanté otro día por asistir a: "Relatos Salvajes", sin haber leído apenas nada previamente sobre ella.

Acabó sorprendiéndome esta propuesta innovadora de utilizar el relato como recurso narrativo.
Además, el cine siempre ha sido un reflejo de los deseos y anhelos del ser humano.
De manera habitual, relacionamos estos conceptos con sucesos maravillosos dentro de nuestra vida cotidiana: encontrar el amor, volar, ser un héroe, éxito laboral...
Sin embargo, en esta película se saca a relucir otra visión más siniestra de los deseos y necesidades humanas: el placer de la venganza.
Refleja esta satisfacción mediante situaciones objetivas y realistas, con las que cualquiera podría sentirse identificado, dotando a sus personajes de la astucia suficiente como para maquinar un propio plan que culmine con la consecución del objetivo deseado: hacer pagar al otro por lo que en su día le hizo.






Resumen:

La gente tiene ganas de ir al cine a entretenerse, independientemente de que la película acabe siendo una castaña. Lo que no tiene es dinero para financiar una actividad que cada día se acerca más al lujo y menos aun si no están casi 100% seguros de que la película va a ser de su agrado.







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