9/6/13

RECUERDOS DE RIO DE JANEIRO



brasil


Una vez asumido el retorno, con las maletas hechas, solo falta escribir un pequeño balance, basado en las vivencias y experiencias adquiridas.

El choque de culturas es, a veces, inevitable...


Sin duda, voy a echar de menos muchas cosas, sobre todo comestibles:


· Açaí. No hay nada parecido... Su sabor es indescriptible y se lleva la palma de veces que se me ha hecho hasta necesario consumirlo.

· Fanta de maracuyá. Lamentablemente, no tenemos este tipo de Fanta en España
· Guaraná. Cuando llegué, me dijeron que era bebida de pobre. De pobre o de rico, creo que no existe un refresco con mejor sabor.
· Agua de coco. Sobre todo tomársela en una terracita de playa y, al acabar de beber el contenido, pedirle al camarero que te abra el coco por la mitad para comerse la fruta blanca y jugosa del interior. (Una petición muy carioca, por lo que tengo entendido).
· Paçoca (que a mí me sigue pareciendo un polvorón)
· Brigadeiro. Mejor que el chocolate no, lo siguiente...
· Rodizio de pizzas. Imagina un buffet libre de pizzas, tanto dulces como saladas, que llegan periódicamente a tu mesa en bandeja, de los sabores más insólitos que puedas imaginar. ¡Hasta reventar!
· Churrascarías. No encontrarás otro lugar con tantos tipos de carne diferentes, que van llegando a tu mesa y el camarero te va sirviendo en el plato a placer. No es tanto el tipo de carne, (porque al fin y al cabo, todo es vacuno), sino el corte, lo que las diferencia.
· Bob's y sus productos estrella: la Bob Picanha y el Milkshake de Ovomaltine. Desde que llegué, no he echado de menos sitios como el Mc Donalds o Burger King (que también los hay).
· Salgado + Refresco (por un precio comprendido entre los 1,5 - 3,5 R$)
· Caipirinha sabrosa, y todas sus variantes. La cachaça es la bebida alcohólica más barata que encontré hasta la fecha.



· Playas limpias, de arena blanca y enormes olas. Lo mejor es ir entresemana, porque no hay casi nadie. Las olas, en cambio, no es algo para tomarse a risa. Me quedaré siempre con Ipanema...

· La cantidad de gatos que hay en: tiendas, calles, gatiles... (aunque los pobres no siempre sean muy bien tratados). Por lo general, son animales muy cariñosos. Eso sí; pueden llegar a crecer hasta un punto descomunal, y no solo a lo ancho.
· Los productos baratos, aunque de dudosa procedencia, del mercado de La Uruguayana.
· Las ofertas fugaces en los supermercados, a voz de micrófono. Es tal la ganga que puedes llegar a ver amas de casa peleándose hasta por rollos de papel higiénico.
· El alisado de keratina, con todas sus modalidades: progresivo, definitivo... En comparación con las peluquerías europeas, este tipo de servicio es mucho más barato aquí, y se torna imprescindible si tienes el pelo largo, debido a la humedad.
· La novela de las 21:00 horas. Me enganché a "Salve Jorge" de una manera... Así que, después de volver a España, no he podido dejar de ver los capítulos por Internet hasta el final. Además, la gente hablaba tan bien de su predecesora: "Avenida Brasil", que ya me animé a verla también, y desde el principio comprendí por qué el capítulo final de una novela es capaz de paralizar el país entero.




Sin embargo, hay otras cosas no tan positivas. Algunas de ellas pueden mejorar con el paso del tiempo (o mejor dicho, con el empeño de futuras generaciones). 

Otras, están demasiado arraigadas en la sociedad, o la gente está tan acostumbrado a ello que no lo ve como un problema...
De cualquier forma, en cuanto las describa a continuación, será muy fácil detectar cuál corresponde a cada grupo:

· Calor... Si eres friolero, estás de enhorabuena. En cambio, si detestas torrarte al sol y sudar desde que sales de la ducha hasta que vuelves a meterte en ella... 

Lo curioso es que mientras tú vas por la calle, sudando la gota gorda, te das cuenta de que eres el único. Los demás van felizmente con manga larga o corta, traje o bañador.
· Lluvias torrenciales. Así como lo normal es que haga calor extremo, nadie se sorprende si de repente cae una tromba de agua imprevisible, de esas que aunque vayas con paraguas te empapas de los pies a la cabeza. Para colmo, no es de extrañar que se te rompa el paraguas por el viento.
· Mosquitos. Se ceban sin piedad día y noche...
· Cucarachas. Las hay por todas partes. En casas, edificios, la propia calle... Además, la modalidad "Cascuda" es la mejor. Si la aplastas con una chancla suena como un cereal Fitness.
· Leche insípida. Si es desnatada sabrá a agua, y si es entera sabrá a agua con grasa en la superficie.
· No existen tiendas tipo: 20 duros / chinos. De hecho, los chinos en realidad son japoneses.
· La manera de conducir por vía urbana. Puedes encontrar taxis a 90 km/hora y buses a la misma velocidad, llenos de gente... No es raro que haya tantos accidentes de tráfico y atropellos.
· Asaltantes. A cualquier hora del día y por cualquier zona. Si preguntas al personal, a casi todos les han asaltado al menos un par de veces en la vida, sobre todo si eres mujer.
· Cobertura móvil. Da fallos tres veces al día, como mínimo. Además, hay que recargar la tarjeta prepago una vez al mes, religiosamente, so pena de perder tu número de teléfono...
· Actitud violenta: física y verbal, que todo el mundo emplea con total naturalidad. En España puede que seamos "perro ladrador, poco mordedor". En Brasil, el que más y el que menos, tiene espíritu de Pitbull...
· Música funk. Su finalidad es la misma que la del reggaetón, y cuenta con la misma originalidad en cuanto a letra y melodía... (Véase la ironía...)
· Inflación. Se nota sobre todo si tienes en cuenta lo mayoritariamente bajos que son los salarios y cómo va creciendo el precio de todo lo demás.
· Sanidad. Sabía que la pública deja mucho que desear: te dan cita para dentro de un mes,  esperas una eternidad en urgencias (sobre todo si es domingo y encima hay fútbol). La sanidad privada es cara y tampoco es que funcione muy diferente de la anterior. Creo que recientemente ha habido tantas quejas y denuncias dirigidas a los planes de salud privados, que incluso ha dado para promover una nueva ley. 
Otro problema es seguro: el precio de los medicamentos. Por mucho que el médico te haga una receta, eso no significa que el precio del medicamento tenga descuento, y los que están subvencionados se pueden contar con los dedos de una mano.
· Superstición y sectarismo. Sorprende ver cómo los brasileños siguen creyendo en el poder de la "macumba". Por otro lado, existen todo tipo de iglesias evangélicas. Te topas con dos o tres en cada calle, e inexplicablemente, siempre están a rebosar. Por lo que tengo entendido, al finalizar la misa/encuentro, el "padre" pasa el cestillo de "la voluntad". Sin embargo, de nada sirve ya decir que no llevas suelto, porque ahora también pasan la máquina para tarjeta de crédito. Me imagino a la gente ingresando su contraseña mientras suenan de fondo cánticos celestiales.
A todo esto debo añadirle: la hipocresía de asistir los domingos a la iglesia y dar palizas entresemana, o ser infieles...
· Infidelidad. En Brasil es lo más corriente, tanto en hombres como en mujeres. Muchos de ellos/as son de los que, aun así, se tatúan el nombre de su cónyuge e hijos.
El estar casado no es ningún impedimento para las insinuaciones. Además existe lo que se denomina: cuernos preventivos. (Así, si tu pareja te pone los cuernos, al menos puedes contestar que tú se los pusiste antes).
· Homofobia pero predominancia del mundo homo-bi-tran... sexual. Toda cabina pública está forrada de fotos de señoritas con miembro viril, que se hacen llamar por nombres tipo: "Renata travesti".
· Machismo. Después de todo, el hombre tiene un rol, y la mujer tiene otro, ambos inalienables. 
Los hombres se creen con derecho de decir cualquier grosería; (para ellos, piropo) por la calle a las mujeres. En respuesta, la mujer ha de sonreír al susodicho; de lo contrario, éste se puede ofender incluso... En serio, si les ignoras se cabrean.
A pesar de todo, hay mujeres que se dicen: progresistas, y ponen cara de asombro cuando se enteran de que existen hogares donde el marido y la mujer limpian y cocinan a partes iguales.
· Vivir por encima de sus posibilidades. El concepto de "ahorro" no es que esté poco arraigado, es que parece que no existe. Todo el mundo cuenta al menos con una tarjeta, la cual es utilizada hasta exprimir el último centavo de crédito disponible, y parcelando las compras hasta el siglo que viene (con intereses encubiertos). Por ello, es frecuente que muchos de ellos acaben viéndose ahogados por deudas, y la lista de morosos va en aumento.
· Racismo y xenofobia. Hay mucho racismo entre ellos mismos: blancos/negros, ricos/pobres, zona norte/zona sur... 
Respecto a los extranjeros, solo hay dos tipos de brasileños: los que los adoran y los que los repudian. Por lo general, solo hay un tipo de gringo al que tienen sobrevalorado: el de EEUU. En cambio, si eres de Argentina, mejor ni lo menciones. Los portugueses tampoco son muy populares últimamente, y más de lo mismo de los españoles. Siempre te saltarán con el tema de que en España y Portugal, han tratado muy mal a los inmigrantes y turistas brasileños, y así es como justifican el trato recíproco actual en su país.
Como siempre, la población paga por los errores de sus mandatarios, y acoge con gusto opiniones ajenas.
Muchos de ellos se han olvidado de que también descienden de inmigrantes, y ahora son más papistas que el Papa = más brasileños que los de Brasil.
· Burocracia lenta. Hay que asumir la espera, así como las largas filas para cualquier cosa, aunque supongo que es como en cualquier otro lugar. Lo que ocurre, es que como se lo toman con tanta pasimonia, que llega a incomodar.
Una cosa has de asumir: hay que pagar para casi todo. (Sobre todo si el procedimiento lleva inscrita la palabra: Federal).
· Proteccionismo económico. Esto podría también ser visto como una virtud. Lo que ocurre es que, tal es su extremismo, que llegan a mirar con cara fea cualquier producto que no está hecho en el territorio nacional. Sospechosamente, los productos importados tienen unos impuestos descomunales (conclusión a la que llegas al comparar precios). Además, si se te ocurre hacer compras por Internet fuera de Brasil, te expones a impuestos aduaneros también desproporcionados.
Entonces te preguntas: ¿Cómo puedo saber si estoy comprando producto nacional o importado?. No te preocupes; cada artículo tiene una etiqueta bien grande y colorida, que lo deja bien claro:



Para terminar:

Encontré un artículo muy interesante (en portugués), sobre el punto de vista de un emigrante francés sobre Brasil:
http://olivierdobrasil.blogspot.com.es/2013/04/curiosidades-brasileiras.html

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